Vive La Lectura

domingo, 16 de octubre de 2016

El por qué las dietas ricas en proteínas no son la solución a la obesidad



Es sin duda alarmante el número de personas que actualmente entran en la categoría de ser considerados obesos. Y es que desde hace unas décadas atrás el número de personas con sobrepeso en el mundo ha aumentado de una manera casi exponencial en comparación con épocas anteriores.

Y esto no tienen implicaciones tanto en el punto de vista estético como algunos piensan, sino más en consecuencias con respecto a la calidad de vida y a la media de vida de las personas ya que ubicándose justo en el lado opuesto de las mejoras en la medicina, el sobrepeso ha hecho que la esperanza de vida de millones de personas se reduzca drásticamente.

¿Cómo es esto posible?


La respuesta es simple, ya que el sobrepeso viene cargado de consecuencias que conllevan casi siempre la aparición o mejor dicho la propensión a enfermedades de la talla de diabetes, cáncer, problemas cardiacos, así como fallas en el sistema digestivo.
Y todas estas complicaciones siempre tienen lamentablemente un carácter mortal a largo plazo para más de la mitad de los que las padecen. Gracias a esto el sobrepeso viene a ser una verdadera simbiosis que resulta como consecuencia de hábitos verdaderamente nocivos.

Como lo son…


El trabajo sedentario, hoy ya puede considerarse el trabajo de oficina como perjudicial para la calidad de vida de las personas, sumado a un hábito alimenticio rico en grasas saturadas y desbalanceado de toda buena proporción, sumándole adicionalmente al hábito de acostarse tarde y de comer en la noche grandes cantidades de comida no sana.

Tenemos en definitiva el cóctel perfecto para el exponencial crecimiento de la obesidad en el mundo occidental.


Lo que hacemos para combatirlo


En cuanto a la batalla personal contra la obesidad la receta parece ser siempre la misma, primero ponemos el ejercicio. El cual por supuesto es esencial y será efectivo siempre y cuando venga acompañado de la dieta adecuada.

El detalle es que esta última frase de dieta adecuada, viene ahora repartida en una variada gama de alternativas en donde no todas resultan verdaderamente eficientes y saludables para bajar de peso.

En esta línea tenemos directamente lo que son las ya famosas dietas de proteínas, y la razón de esa popularidad es que este tipo de nutrición rica en estos elementos, inhibe efectivamente el apetito, ese con el que tanto luchamos cuando tratamos de bajar el nivel de ingesta de alimentos.

Sin embargo por otro lado las dietas ricas en proteínas son famosas a su vez por el hecho de que las mismas no son tan difíciles de seguir como otras, por lo menos en lo referente al sabor y al comer cosas que en verdad agradan a nuestro paladar.

Sin embargo estudios recientes por parte de la universidad de Washington han demostrado que estas tienen un riesgo verdaderamente contraproducente ya que pese a que en efecto ayudan a que la persona baje de peso.

Realmente no detienen el deterioro ni mejoran la asimilación de elementos como la insulina y los niveles de grasa en el cuerpo. Gracias a esto se puede desarrollar en el paciente lo que se puede llamar una obesidad escondida.

Ya que pese a que la figura y el peso mejoran lo cierto es que el metabolismo así como el organismo en general siguen presentando los mismos riesgos de la obesidad en cuanto a diabetes, problemas cardiacos y metabólicos.

Debido a esto la recomendación más acertada al respecto es la suspensión de este tipo de dietas y optar por las medidas tradicionales ricas en vegetales, antioxidantes y por supuesto en una disminución sustancial del nivel proteico; lo cual pese a reducir masa muscular puede compensarse con el ejercicio y rutina adecuadas.